Rebeca Guzmán es una salvadoreña  de 15 años quien es parte  de las 8,500 habitantes de Nahuaterique, una comunidad del municipio de Santa Elena, La Paz (Honduras), que quedó fuera del territorio salvadoreño por un fallo de la Corte Internacional de la Haya,  en 1992, y que dejó a cientos de familias excluidas y en medio de la pobreza.

También es madre de un bebé que aún no cumple los dos meses de edad y se encuentra a salvo gracias a la sabia decisión de su joven madre quien buscó ayuda profesional durante un embarazo  para el cual  su cuerpo no estaba preparado.

Su embarazo se dio en el seno de una relación estable, de dos años, con un joven de su misma edad y pese a que ambos ni siquiera han llegado a la mayoría de edad, han asumido su rol reproductivo con mucha responsabilidad.

Los habitantes de estas comunidades se sienten olvidados por ambos países. Ese sentir se refleja en su diario vivir, en las caras de los niños y niñas y en la condición nutricional de algunas mujeres. En este contexto, a los pobladores de Nahuaterique se les hace más accesible y funcional recibir sus atenciones médicas en El Salvador; de esta forma Rebeca llevó sus controles del embarazo en la Unidad Comunitaria de Salud Familiar de Perquín, Morazán, donde la refirieron para el Hogar de Espera materna (HEM), en el cual labora personal contratado por FOSALUD.

 

La joven comenta que  siempre tuvo temor de estar en ese lugar (HEM) debido a que no conocía su funcionamiento, pero  cuando llegó, la historia fue diferente. “Me recibieron con mucho cariño e instruyeron sobre los signos de alerta en mi embarazo y  me explicaron los cuidados que debía tener con mi bebé”

 

Rebeca relata que permaneció  22 días en el HEM, donde era visitada casi a diario por su esposo. “Ahí  aprendí muchas cosas,  que en mi casa no hubiera aprendido” resumió.

Llegada la hora del parto, Rebeca fue trasladada hacia el Hospital Nacional de San Francisco Gotera, ya que los Hogares de Espera Materna son una alternativa organizada para alojar -de matera temporal- a las mujeres embarazadas originarias de comunidades rurales y alejadas de los servicios de salud para tener acceder a la atención de parto en el hospital.

En ese lugar fue atendida como embarazo de alto riesgo por tratarse de una adolescente, pero luego de seis horas de intensa labor de parto, dio a luz a un hermoso niño que pesó 3,200 gramos, vía parto vaginal.

“Mi bebé nació ahogadito y no lloró…el doctor me dijo que había aspirado meconio y por eso era necesario que lo pusieran en una incubadora”.El síndrome de aspiración meconial ocurre antes del parto o durante este, cuando el recién nacido aspira una mezcla de meconio y líquido amniótico (el líquido en que flota dentro del saco amniótico). Por meconio entendemos las primeras deposiciones que hace el bebé

Afortunadamente todo fue superado y le entregaron a un bebé que hoy lleva el nombre Ernesto Josué.

“Le doy gracias a Dios porque me ilumino a ir al Hogar de Espera Materna porque ahí pude detectar algunos signos de alerta e ir al hospital para que pudiera salvar la vida de mi bebe”, explicó.

Hoy ella quiere ser ejemplo para todas las mujeres que viven en zonas de difícil acceso para que puedan acudir a sus controles y buscar la ayuda profesional durante su embarazo. “La distancia de acá (Nahuaterique) a Gotera es muy grande y la calle mala,  e ir con dolores de parto es insufrible; mientras que cuando uno está en el hogar se sabe en qué momento trasladarse al hospital”.

Con nostalgia comenta que es muy frecuente que muchas mujeres en su comunidad acudan donde la partera porque es una de las opciones más accesibles para las mujeres. “A una mujer le  pegó un dolor y no se quiso ir a ningún lugar,  llamó a la partera y cuando ella no pudo ayudarle le llevaron a Rancho Quemado (Perquín) donde su bebé nacion muerto”.

“Ella llora contando su historia y se arrepiente no haberse ido para el hospital o a la clínica de pequín”, relató la joven.

A su corta edad, puede dar un mensaje a las embarazadas: “que no se queden las mujeres en sus casas, porque es un gran peligro y por eso les digo a las mujeres que busquen ayuda y los Hogares de Espera Materna le proporcionan todo el cuidado”.