Hace un año, Francisco Roca enterró un cigarro, durante la celebración del día mundial sin tabaco. Lo hizo como símbolo de haber dejado esta adicción, luego de 45 años de fumar. Y, en ese mismo lugar, con un puño de tierra que tiró sobre el ataúd que contenía un cigarro, aseguró que sería uno de los principales pilares en la prevención de la enfermedad que tanto daño le provocó a sus pulmones.

Hoy, con seis décadas sobre su vida, con un diagnostico de padecer una enfermedad crónica y pegado a un tanque  de  oxigeno que le permite respirar; don Francisco siente que el cansancio lo agobia, pero su fuerza interna permanece firme, como su apellido.
Hace tan solo cuatro años dejó de fumar, pero la decisión llegó tarde. El tabaco lo había marcado de por vida con una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida como EPOC.

 

En un intento porque su condición de salud impacte positivamente  en los hábitos de las personas que consumen tabaco, “el señor Roca”, como es conocido por los pacientes de las clínicas de prevención del consumo de tabaco de Fosalud en el Hospital Nacional Saldaña, cuenta una y diez veces la historia que lo llevó a estar atado a un tanque de oxigeno.

“Quiero que mi testimonio sea un mensaje a la juventud para que vea mi ejemplo….y creo que funciona porque cuando estaba en el hospital, no sé que veían en mi, porque quien conocía mi historia, al siguiente día, dejaba de fumar”, describió don Francisco quien dice ser un convencido de que las charlas preventivas se den en los centros escolares para que los y las jóvenes vayan conociendo los daños, desde temprana edad.

Sentado en el sillón de su casa, recuerda sus días de juventud como piloto de la Fuerza Aérea de El Salvador, cuando su edad no superaba los veinte años.

Mientras muestra casi 100 cajetillas de tabaco originarias de varias partes del mundo, en su mente resuenan los tiempos en los que se ejercitaba, corría, practicaba paracaidismo y otros deportes que le dieron resistencia a su  sistema respiratorio. “Mis pulmones eran fuertes y, aun así, el tabaco me los acabó”, explicó, mientras apretá el aparato que le permite respirar.

Con los ojos llenos de lágrimas recuerda que al hospital llegó porque le dio una gripe y de ahí salió como oxigeno dependiente. “Necesitaba un aparato de oxigeno para respirar y como no tenia dinero, tuve que permanecer ahí 6 meses”. En esta tiempo fue presa de varias infecciones nosocomiales y vio morir a 17 personas en su pabellón, la mayoría de ellas a consecuencia del consumo de tabaco. “…lo que yo viví ahí, no se lo deseo a nadie”, resumió.

 

Experiencias similares le hicieron convertirse en un promotor del cese de consumo de tabaco ambulante. En su taxi pegó un afiche, conocido como el “monstruito” en el caló de las y los  luchadores antitabaco, porque muestra un cuerpo humano deforme por los innumerables daños causados por esta adicción. Sobre el dibujo, don Francisco colocó una oración que decía: “sin rifas y sin sorteos. Cualquiera de estas enfermedades puede ser suya, el único requisito es fumar”.

Muchas personas se impactan con la imagen y es ahí donde “el señor roca” cuenta la historia que ha alejado de la adicción a muchas personas.

Con todo el conocimiento, expresa que no le tiene miedo a la muerte, pero si al sufrimiento. “Yo he luchado contra la muerte y acá estoy, no la he vencido, pero cada día que pasa y sigo vivo, le ha sacado ganancia y es una persona más que con mi testimonio puede dejar de fumar”, finalizó uno de los pacientes más emblemáticos de la clínica de prevención de  tabaquismo del Hospital Saldaña.

FOSALUD cuenta con 4 clínicas a nivel nacional ubicadas en la Unidad de Salud El Zamoran, en San Miguel;  Hospital Nacional Saldaña y Rosales, en San Salvador y Hospital Nacional San Juan de Dios, en Santa Ana, donde cuentan con personal multidisciplinario que atienden las necesidades de las personas que quieren abandonar la adicción al tabaco. De igual forma, el personal de las clínicas realizar labor preventiva en centros escolares y universidades mediante charlas de prevención y la formación de facilitadores que replican los conocimientos adquiridos.